Canción del desencanto
de arena amarga
del silencio entre aquellos que se amaron
del onanista que nunca será rechazado
de la tristeza estándar
de la muchacha que adelgazó diez kilos y la dejaron
del músico congoleño que murió ahogado
del poeta que no sabía rimar
del oso que encontró un panal sin reina
del hombre que murió sin entender nada
es de noche una noche que ya no arde
hoy y sólo hoy esta canción escribo y canto
«General, vigile a su hija: ha intentado sentarse sobre mis rodillas cuando yo aún estaba de pie». Phillip Marlowe.
viernes, 30 de octubre de 2009
domingo, 25 de octubre de 2009
Amor más poderoso que la vida - Jaime Gil de Biedma
La misma calidad que el sol de tu país,
saliendo entre las nubes:
alegre y delicado matiz en unas hojas,
fulgor de un cristal, modulación
del apagado brillo de la lluvia.
La misma calidad que tu ciudad,
tu ciudad de cristal innumerable
idéntica y distinta, cambiada por el tiempo:
calles que desconozco y plaza antigua
de pájaros poblada,
la plaza en que una noche nos besamos.
La misma calidad que tu expresión,
al cabo de los años,
esta noche al mirarme:
la misma calidad que tu expresión
y la expresión herida de tus labios.
Amor que tiene calidad de vida,
amor sin exigencias de futuro,
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado.
Encontrado, perdido... "
saliendo entre las nubes:
alegre y delicado matiz en unas hojas,
fulgor de un cristal, modulación
del apagado brillo de la lluvia.
La misma calidad que tu ciudad,
tu ciudad de cristal innumerable
idéntica y distinta, cambiada por el tiempo:
calles que desconozco y plaza antigua
de pájaros poblada,
la plaza en que una noche nos besamos.
La misma calidad que tu expresión,
al cabo de los años,
esta noche al mirarme:
la misma calidad que tu expresión
y la expresión herida de tus labios.
Amor que tiene calidad de vida,
amor sin exigencias de futuro,
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado.
Encontrado, perdido... "
martes, 20 de octubre de 2009
Poesía - Jorge Arbenz
Morir
Morir dulcemente mientras contemplas
la calle que llamas tuya
a última hora de la tarde
Las luces de los comercios
de los coches las sirenas
Gente que camina con prisa para llegar
a su casa o a la de su amante
Llenas las terrazas de los bares
en este mes de octubre
En el horizonte de la ciudad
las grúas los nuevos rascacielos
y a lo lejos la única chimenea visible
de las muchas que hubo en el
barrio del Poble Nou
Morir
Morir dulcemente porque han quedado atrás
tantas palabras irrecuperables
Entonces y sólo entonces la realidad
dejará de ser abstracta
Morir dulcemente mientras contemplas
la calle que llamas tuya
a última hora de la tarde
Las luces de los comercios
de los coches las sirenas
Gente que camina con prisa para llegar
a su casa o a la de su amante
Llenas las terrazas de los bares
en este mes de octubre
En el horizonte de la ciudad
las grúas los nuevos rascacielos
y a lo lejos la única chimenea visible
de las muchas que hubo en el
barrio del Poble Nou
Morir
Morir dulcemente porque han quedado atrás
tantas palabras irrecuperables
Entonces y sólo entonces la realidad
dejará de ser abstracta
lunes, 19 de octubre de 2009
domingo, 18 de octubre de 2009
Estado de ánimo - Mario Benedetti
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas,
unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas,
unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)