La muerte debería ser un trámite, un mero acto aséptico e indoloro que llegase tras una negociación razonable del tiempo disponible - el que nos hace ser lo que somos, como diría Caballero Bonald-.
Yo he pensado con frecuencia en la muerte, incluso en el suicidio, lo hago todavía, y, en algún momento, sólo me ha detenido el miedo al dolor o al ridículo: por eso la muerte y el amor se parecen tanto; acaban siendo las dos caras de la misma moneda.
Tal vez, en el amor, también sería deseable una abierta negociación sobre los deseos y las posibilidades de llevarlos a cabo, aunque eso nos situaría lejos de muchas cosas también necesarias, como la emoción y la ternura. Es cuestión de valorar las compensaciones.
«General, vigile a su hija: ha intentado sentarse sobre mis rodillas cuando yo aún estaba de pie». Phillip Marlowe.
domingo, 28 de febrero de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
Poesía - Jorge Arbenz
Flores como espectros
entre las piedras No acierto a saber
que hago entre ellas Qué hago
El tiempo toma asiento a mi lado
y pienso en la muerte indolora Camino
camino y no he muerto pero a veces
demasiadas veces querría
Estos edificios estas paredes desconchadas
que nadie recuerda Por qué he vuelto
si nadie me ha lo pedido Nadie me pide
nada Nada
Un rumor ligero profetiza el estruendo
No voy a bajar al centro
esta tarde Qué flores tan extrañas
entre las piedras No acierto a saber
que hago entre ellas Qué hago
El tiempo toma asiento a mi lado
y pienso en la muerte indolora Camino
camino y no he muerto pero a veces
demasiadas veces querría
Estos edificios estas paredes desconchadas
que nadie recuerda Por qué he vuelto
si nadie me ha lo pedido Nadie me pide
nada Nada
Un rumor ligero profetiza el estruendo
No voy a bajar al centro
esta tarde Qué flores tan extrañas
martes, 23 de febrero de 2010
El ganador del Tour
Estaba tomando un café tranquilamente en la terraza, cuando pasó con su bicicleta, iba muy rápida y él, sin pensarlo, salió corriendo tras ella, que sería la madre de sus hijos. Instantes antes de darle alcance, ella se paró junto a un hombre, se apoyó en su hombro y empezó a pedalear lentamente, se besaban. Reían.
Él se sintió traicionado, ni siquiera quería saber cómo se llamaba la muchacha, que no era tan distinta a todas las demás. No entendía qué pasaba, sólo pedía a la futura madre de sus hijos que le gustara ir en bicicleta, nada más: él era un buen hombre, trabajador y honrado, que quería ver a un hijo ganar el Tour de Francia. ¿ No tiene derecho un hombre a ver cumplido su sueño?
Él se sintió traicionado, ni siquiera quería saber cómo se llamaba la muchacha, que no era tan distinta a todas las demás. No entendía qué pasaba, sólo pedía a la futura madre de sus hijos que le gustara ir en bicicleta, nada más: él era un buen hombre, trabajador y honrado, que quería ver a un hijo ganar el Tour de Francia. ¿ No tiene derecho un hombre a ver cumplido su sueño?
domingo, 21 de febrero de 2010
Apunte costumbrista
No pienso hacer otra cosa que permanecer en casa todo el día, con mi catarro, mi bata y mi café caliente. Debo recuperarme de una semana desagradable y de unos huevos fritos con morcilla y patatas que me comí ayer, como sí me fuera la vida en ello. No los acompañé de vino: lástima.
sábado, 20 de febrero de 2010
Poesía- Jorge Arbenz
En el centro de la tiniebla
con el denso y azul sabor de la muerte
La flor erguida sobre la memoria
como un brote de ceniza
La piedra erguida como
una flor sobre la memoria
El tinte azul de la tiniebla
acaba en un brote de ceniza
con el denso y azul sabor de la muerte
La flor erguida sobre la memoria
como un brote de ceniza
La piedra erguida como
una flor sobre la memoria
El tinte azul de la tiniebla
acaba en un brote de ceniza
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