Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.
«General, vigile a su hija: ha intentado sentarse sobre mis rodillas cuando yo aún estaba de pie». Phillip Marlowe.
jueves, 29 de abril de 2010
martes, 27 de abril de 2010
En el llano
El oso hormiguero se fijó en aquella extraña hormiga que empujaba una pelota de mierda; le acercó su hocico interminable y advirtió que una hormiga más pequeña caminaba al lado de la mayor y su pelota. El instinto venció a la curiosidad y el oso se comió a la hormiga.
El pequeño escarabajo no pudo hacer nada por su madre y comprendió la verdadera naturaleza de la vida.
El pequeño escarabajo no pudo hacer nada por su madre y comprendió la verdadera naturaleza de la vida.
domingo, 25 de abril de 2010
Samaranch

De todas las cosas que hemos visto estos días primaverales, pocas me han hecho sentir tanta vergüenza como el alud de parabienes y elogios a la figura de Juan Antonio Samaranch.
El fascista Samaranch, que siempre supo navegar entre dos aguas, o entre catorce, amasó una fortuna gigantesca con la especulación inmobiliaria que llevó a cabo junto a, entre otros, su amigo Porcioles, uno de los peores alcaldes que ha tenido Barcelona. Además de eso, fue el amo y señor del deporte español, al que consiguió mantener fuera de cualquier éxito, mientras él hacía rentables negocios; siguiendo los mismos criterios que, años después, aplicaría con mayor éxito todavía, desde la presidencia del Comité Olímpico Internacional.
Todos los años dedicados a tan fructíferas actividades, le dieron acceso a una de las mayores redes de influencias de que se tiene constancia: reyes, presidentes, empresarios, banqueros y más de una amistad sospechosa en la desaparecida Unión Soviética, que se mantuvo en la actual Federación Rusa.
Los discursos del rey, su heredero y varios políticos en activo de la llamada izquierda, me han parecido especialmente sonrojantes: viven del dinero público y Samaranch fue un leal servidor del régimen asesino de Franco, al que ahora impiden someter a juicio, precisamente, algunos de los amigos y correligionarios de Samaranch. De la derecha reconocida no digo nada, porque se limita a proteger con celo la memoria de uno de los suyos, al que tanto deben.
Este país no tiene memoria ni dignidad, de tenerlas, los borbones y la deleznable casta política que les sirve, estarían ya camino del exilio
viernes, 23 de abril de 2010
23 de abril, 23 palabras.
Zócalo, rima, recua, sotavento, ábside, claraboya, pleamar, alameda, enhebrar, zascandil, veeduría, lámina, descubrir, aliento, soportal, encimera, pasamanos, pizarra, arquetipo, inferir, éxtasis, semblanza y aliteración.
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