«General, vigile a su hija: ha intentado sentarse sobre mis rodillas cuando yo aún estaba de pie». Phillip Marlowe.
domingo, 10 de abril de 2011
Un domingo de primavera
Hoy hace un día espléndido: soleado y fresco. Ideal para pasear, sin lugar a dudas. Pero hoy me quedaré en casa, porque los señores que viven de pedir la independencia para Cataluña, han decidido fastidiar el domingo de los ciudadanos con una consulta sobre esa misma independencia. No son tontos y saben que Barcelona es mestiza y apática hacia lo nacional - charnega, en definitiva-.
Así es también el cinturón de Barcelona, que antes fue rojo y ahora se escora hacia la derecha xenófoba que comprende sus angustias.
Puestas así las cosas, los señores que viven de pedir la independencia para Cataluña y tocar las gónadas a la ciudadanía en un domingo de primavera, llevan cuatro meses haciendo consultas parciales en todo el área metropolitana de Barcelona, no sea que no se alcance el escuálido mínimo del 10% de participación, por debajo del que los observadores internacionales no concederían validez, moral, a la consulta.
Nunca he sentido simpatía por los nacionalistas, ni me ha parecido que una patria solucione los problemas del comer y el vestir de la gente, pero hay quien piensa lo contrario. Supongo que por eso ganaron las elecciones y ahora se han quitado la careta: les importa la Patria, claro, pero les importan más los negocios, por eso desmontan la sanidad pública, para que las mutuas médicas ganen sus buenos dineros; o las escuelas privadas, que absorberán el alumnado procedente de lo que fue un aceptable sistema educativo público. Naturalmente, todo esto hará quien pueda pagarlo, porque el que no pueda se quedará sin nada. Al fin y al cabo, ya dicen nuestros líderes que a los catalanes no nos gustan las subvenciones, que queremos que todo lo que tenemos sea fruto de nuestro trabajo.
Mucho me temo que la independencia acabará llegando, porque nadie quiere acordarse de la España progresista, que estos días justamente conmemora una de sus pocas alegrías: la proclamación hace ochenta años de la II República .
La España ilustrada que se intuyó en aquellos días de primavera, era el mejor antídoto contra las veleidades de los que prefieren enarbolar una bandera antes que tender la mano a un semejante. A lo mejor es eso y no tenemos más que aquello que nos merecemos.
viernes, 8 de abril de 2011
Antes de comer, pienso...
Si con la que está cayendo en recortes sociales, llevados a cabo por la derecha burguesa con todo su ramalazo elitista, la ciudadanía apenas emite algo más que un murmullo de desaprobación, me temo que
con fascistas de verdad en un Poder ejercido a su manera tradicional - con populismo pseudoizquierdista- en este país nadie movería un dedo por defender un solo espacio de libertad.
con fascistas de verdad en un Poder ejercido a su manera tradicional - con populismo pseudoizquierdista- en este país nadie movería un dedo por defender un solo espacio de libertad.
miércoles, 6 de abril de 2011
Poesía - Jorge Arbenz
Inés me ha dicho esta
mañana que
se iba con su madre y
no me ha importado nada
Cuando la conocí fijé
como prioridad convertirla en
la mujer de mi vida
La estudié a fondo
Su voz sus gestos
su anatomía
aprendí de memoria
todo lo que uno
puede saber de la mujer de su
vida La futura madre de sus hijas
las que cuidarán de uno cuando sea viejo
Los hijos son unos desagradecidos y quieren
seducir a la madre
A veces dudaba entre dejarla
embarazada o devorarla
cuando paseábamos por el
Barrio Gótico de Barcelona
Que como todo el mundo sabe
data del siglo XVIII con añadidos del XIX
para los turistas de la época
Inés se habrá cansado de mi sentido
del orden Pero el orden es necesario
Aunque ella solo lo ha roto
para ir cuidar a su madre
Como alguna de las buenas hijas
que me
hubiera gustado tener Creo
que le voy a preguntar a esa chica
de la camisa malva si le apetece tomar
un café
mañana que
se iba con su madre y
no me ha importado nada
Cuando la conocí fijé
como prioridad convertirla en
la mujer de mi vida
La estudié a fondo
Su voz sus gestos
su anatomía
aprendí de memoria
todo lo que uno
puede saber de la mujer de su
vida La futura madre de sus hijas
las que cuidarán de uno cuando sea viejo
Los hijos son unos desagradecidos y quieren
seducir a la madre
A veces dudaba entre dejarla
embarazada o devorarla
cuando paseábamos por el
Barrio Gótico de Barcelona
Que como todo el mundo sabe
data del siglo XVIII con añadidos del XIX
para los turistas de la época
Inés se habrá cansado de mi sentido
del orden Pero el orden es necesario
Aunque ella solo lo ha roto
para ir cuidar a su madre
Como alguna de las buenas hijas
que me
hubiera gustado tener Creo
que le voy a preguntar a esa chica
de la camisa malva si le apetece tomar
un café
lunes, 4 de abril de 2011
Cuadros y poemas - Jorge Arbenz
Recomiendo
la contemplación
del cuadro titulado
Muchacha joven que
descansa desnuda con
las piernas separadas en
un sillón y mira desafiante
al pintor
Que se pone nervioso
y escribe un poema
la contemplación
del cuadro titulado
Muchacha joven que
descansa desnuda con
las piernas separadas en
un sillón y mira desafiante
al pintor
Que se pone nervioso
y escribe un poema
domingo, 3 de abril de 2011
¿ Viva Zapatero?
Ayer anunció el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que no será candidato de su partido en las próximas elecciones generales.
Todavía es pronto para hacer balance, del legado político de quien fue gran esperanza de la izquierda española, en aquellas terribles elecciones de marzo de 2004, pero podemos echar la vista atrás.
José Luis Rodríguez Zapatero es el presidente que más cerca ha estado de los postulados de la izquierda durante su primera legislatura, con el impulso de numerosas leyes a favor de eso que se llama la justicia social - la Ley de Dependencia, la del matrimonio entre personas del mismo sexo, la Ley contra la Violencia de Género, la reforma del proceso de divorcio, etc.-. Su hiperactividad legislativa convirtió a España en una suerte de Arcadia para los progresistas europeos, hasta el punto de estrenarse una película en Italia con el título de " ¡ Viva Zapatero!", que pretendía dejar en evidencia - por contraste- a Silvio Berlusconi.
El carácter progresista de esta primera legislatura no debería ser olvidado.
Después de las elecciones de 2008, que ya se produjeron en un clima de cierto desencanto por el viraje a posiciones neoliberales de Zapatero, llegó un drástico cambio en las circunstancias de equilibrio económico y crecimiento que habían acompañado la acción de gobierno durante la anterior legislatura. En consecuencia, ese viraje vislumbrado a finales de 2007 y principios de 2008, se ha ido acentuando durante estos tres años, hasta renunciar a una buena parte de los planteamientos que habían distinguido de los gobiernos anteriores, al de Zapatero.
Así, le ha faltado coraje para enfrentarse a los grandes reductos de la derecha en España, como la banca o la Iglesia; ha iniciado una reforma del sistema público de pensiones, claramente lesivo para los trabajadores; no ha mantenido a raya a los nacionalistas, que se han aprovechado de la debilidad parlamentaria del gobierno. En emigración ha terminado por asumir los postulados más duros de la derecha, por una cuestión estricta de réditos electorales.
A Zapatero ha acabado pasándole factura el llamado síndrome de La Moncloa, que consiste en el progresivo aislamiento del presidente en su despacho oficial, rodeado de una corte de colaboradores y aduladores que lo mantienen " a salvo" de toda influencia o información ajenas a los círculos más próximos al poder.
Probablemente los mismos que han construido el mito de los manejos del tiempo o la intuición casi mágica en la política internacional. Siendo como ha sido impulsor de audaces políticas progresistas - para lo que estaba acostumbrado el país-, debería haber manifestado con claridad a la ciudadanía que no se pueden tener grandes servicios públicos sin pagarlos. Y que es de justicia que más paguen los que más tienen.
Dentro de unos años podrá juzgarse mejor su figura, que tendrá una dimensión de peso, no me cabe la menor duda, pero lejos de la trascendencia y la nitidez progresista que desea el propio interesado.
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