miércoles, 11 de mayo de 2011

Poesía - Jorge Arbenz

Me he levantado tarde y
antes de desayunar he puesto
las palmas de las manos ante
el espejo Las he llamado inútiles
Las dos rebanadas de pan
en la tostadora el café descafeinado
por la hipertensión
aceite del bueno una pizca de sal Sí ya
lo sé Hace sol
pero no calor esta tarde dicen que
lloverá a cántaros y yo me alegraré
saldré a la calle con mi paraguas porque
no habrá nadie a las cuatro
después de comer con la siesta la serie
el programa de Jorge Javier o los documentales
de La Dos
Un quince de noviembre de 1938
las Brigadas Internacionales desfilaron por
las Ramblas de Barcelona cruzando un
mar de banderas tricolores Yo nací
el 15 de noviembre de 1964
en la Clínica Adriano de Barcelona
rodeado por el fervor católico de
mi familia y de algunos médicos
alertados por mi
ictericia neonatal Coincidencias
como estas han marcado mi vida desde
siempre Eso traté de explicarle a
Cristina Hernández Sanz un día
que la encontré sola
en la sala de descanso Pero
solo le dije Hola cómo estás y
me fui Desde hace un mes no sirvo
para nada no
Para nada quiero ser otra cosa
que ceniza

sábado, 7 de mayo de 2011

Notas de un blogger

1.- Confieso que he visto a Cospedal bajando por unas escaleras y he deseado que se cayera: soy un mal anarquista y un mal ciudadano de la República.
2.- Votaré al mal llamado candidato socialista - y actual alcalde- por Barcelona, Jordi Hereu, para joder a los convergentes que me han dejado sin trabajo. Pero solo por eso.
3.- Releo Memorial de Isla Negra, de Pablo Neruda y Reflexión, de Leopoldo María Panero ( será, probablemente, su última obra)
4.- No tener fantasías eróticas es algo inquietante. No recordaba un período de tantos días sin ellas.
5.- Qué bien huelen las naranjas que compré ayer.
6..- Confieso que si viera a Obama bajando por unas escaleras, desearía que se cayera: soy alguien que cree en la Justicia.
7.- Mis buenos propósitos de no mirar escotes este verano, han fracasado con el primer escote digno de ver. Ya decía yo que llevaba mucho sin fantasear.
8.- Dicen que no se puede vivir son muchas dudas; yo no he conocido otra manera de vivir, así que me callo y no opino.
9.- En el parador de La Granja tienen un buffet libre de aceites para masajes. Yo me quedo con el de azahar.
10.- La poesía me redime. Y el vino del Priorat, también.
11.- Hay en Marbella un hospital disfrazado de hotel para gente con mucho dinero donde te torturan para perder treinta kilos en tres semanas, al módico precio de 20.000 euros.
12.- Uno dice "no me gusta que soben", cuando no le han sobado nunca o, al menos, no le han sobado bien. Cuando uno dice que no le gusta la República debe pasar algo parecido.
13.- Uno de esos tribunales belgas que dejan irse de rositas a todos los pederastas que pasan por ahí, ha condenado a un hombre hambriento, que había cogido una bolsa de magdalenas caducadas de un cubo de basura. La hermosa y extraña Bélgica no merece esto.
14.- Concluidas, por mandato de pereza,  a las 17:43 horas del día 7 de mayo de 2011. Agur.

jueves, 5 de mayo de 2011

Poesía - Jorge Arbenz

De la herida fluye un
hilo
de niebla y silencio Nadie
ha
de tomarlo como la metáfora
escrita
en un café vienés o
mejor
en un bar de Barcelona
cerca
de la casa que te cobija Un
mojito
con ron de caña mi chico Qué
blanquito
eres tan educado mirando a
otro
lado cuando me agacho
Alrededor
de tus tobillos se dibujan
pequeños
vasos capilares Dice que son
cosas
de la edad un médico
Muchos
años más joven que

y que aprovechó su
tiempo
En qué piensas muchacho siempre
tan
triste y educado no apartes la vista
de
este regalo que te hago

lunes, 2 de mayo de 2011

Lunes

Una imagen me ha perseguido, obsesivamente, durante años: la del típico cincuentón soltero, calvo y con bastantes kilos de más, que acompaña a su madre a algún sitio. Siempre había pensado: "El pringado este no tendrá nada mejor que hacer".
El viernes pasado, acompañando a mi madre al "super", me quedé mirando nuestro reflejo en un escarapate y comprobé que no tenía nada mejor que hacer. Supongo que no acabo de adaptarme a esto del paro, pero he estado pensando en ese reflejo todo el fin de semana.

Esta mañana he salido a caminar - que es buena una manera de relajarse- y a arreglar el mundo que se ha acabado bruscamente para Osama Bin Laden. He desayunado en un bar que descubrí hace poco cerca de casa, con unos bocadillos sensacionales y unas tapas aceptables; supongo que más de uno encontrará extraño que, estando en paro, gaste dinero en desayunar fuera de casa, pero trato de mantener  una vida más o menos normal, dadas las circunstancias.
Caminando por el Passeig Maragall, vía comercial cercana a mi casa, me he cruzado con dos mendigos que discutían sobre las cotizaciones en bolsa de algunas empresas importantes, relacionando los desastres bursátiles con el aumento del paro. Supongo que cada uno trata de buscar su propia normalidad. Muy poco después una chica muy guapa con el pelo de color rojo y llena de pírsines, hablaba por teléfono; hablaba y lloraba; lloraba e imploraba a alguien que no la dejara, con una voz triste y dulcísima.
He seguido hasta Fabra i Puig, otro de los llamados ejes comerciales que quiere potenciar el Ayuntamiento de Barcelona, con la intención de llegar a la Meridiana, tradicional vía de salida para los barceloneses que se dirigen a la Costa Brava y Francia, entre otros destinos. En ningún momento me ha abandonado la sensación de estar estafando al pueblo, por no dedicar todo mi tiempo a encontrar un trabajo.

Al llegar a casa me he encontrado con la agradable sorpresa del ingreso de los 741 euros que me corresponden, por haber logrado el 87.6% de los objetivos fijados por mi ex-empresa a lo largo del año pasado.
Mientras comía con mi madre la he mirado y me ha invadido un repentino sentimiento de ternura hacia ella. Ha sufrido mucho y las cicatrices del dolor han marcado para siempre su cara.
En el telediario politizado y ultraizquierdista de la La 1, el jefe de los soldados que han liquidado a Bin Laden hablaba, también con ternura, de sus hombres y de las bondades del entrenamiento que les despoja de toda humanidad para convertirlos en asesinos.

Después de comer he revisado el correo y las redes sociales, hasta que he decidido sumergirme en la balsámica poesía de la hermosa Deborah Vukusic.
Y mañana será otro día.

domingo, 1 de mayo de 2011