El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
«General, vigile a su hija: ha intentado sentarse sobre mis rodillas cuando yo aún estaba de pie». Phillip Marlowe.
domingo, 7 de diciembre de 2014
martes, 2 de diciembre de 2014
Los necios y el fútbol (y II)
No siento alegría por la muerte de Francisco Javier Romero, "Jimmy", el seguidor deportivista muerto, ayer domingo, como consecuencia de la agresión que sufrió a manos de seguidores del Atlético de Madrid. Es lo que me pasa con los desconocidos, salvo contadas excepciones. Eso no impide que entienda el dolor de su familia, sus amigos, etc. Pero "Jimmy" no era un ejemplo de nada bueno, ni por su fanatismo absurdo ni por su trayectoria personal, y aquí no entro a valorar las circunstancias que le llevaron a conducirse de determinada manera en la vida.
No acierto a comprender cómo se le ha convertido en una suerte de mártir rojo, caído a manos de los enemigos de la clase obrera. Incluso miembros de algunas fuerzas políticas han organizado actos de homenaje a quien había traficado con drogas, participado en numerosas agresiones a seguidores de otros equipos y había maltratado a sus parejas.
Es un relato falso y absurdo, Romero era un hombre de 43 años que se rodeaba de chavales jóvenes, o muy jóvenes, e impresionables, para que ocultaran sus negocios sucios tras la devoción por un determinado equipo.
Todos están, ahora, preocupados y con firme propósito de enmienda, que se agotará en cuanto el tema abandone la primera página de los medios de comunicación.
Después, otros, en otros equipos, hechos con el mismo molde que Romero, provocarán que todos lamentemos una muerte o una agresión y bajemos la mirada, avergonzados. Hasta un nuevo olvido que ponga a cero la cuenta atrás.
No acierto a comprender cómo se le ha convertido en una suerte de mártir rojo, caído a manos de los enemigos de la clase obrera. Incluso miembros de algunas fuerzas políticas han organizado actos de homenaje a quien había traficado con drogas, participado en numerosas agresiones a seguidores de otros equipos y había maltratado a sus parejas.
Es un relato falso y absurdo, Romero era un hombre de 43 años que se rodeaba de chavales jóvenes, o muy jóvenes, e impresionables, para que ocultaran sus negocios sucios tras la devoción por un determinado equipo.
Todos están, ahora, preocupados y con firme propósito de enmienda, que se agotará en cuanto el tema abandone la primera página de los medios de comunicación.
Después, otros, en otros equipos, hechos con el mismo molde que Romero, provocarán que todos lamentemos una muerte o una agresión y bajemos la mirada, avergonzados. Hasta un nuevo olvido que ponga a cero la cuenta atrás.
domingo, 30 de noviembre de 2014
Los necios y el fútbol (I)
Antes del partido entre el Atleti y el Depor, aficionados de uno y otro equipo habían tenido la sensata idea de citarse en los aledaños del Calderón, para molerse a palos los unos a los otros; "quedaron" a través de un grupo de Whatsapp. La cosa tiene, hasta aquí, su gracia cafre. Lamentablemente, uno de ellos (después de ser apaleado, acuchillado y arrojado al Manzanares por sus adversarios, rivales, enemigos o cómo narices quieran llamarse) ha muerto, otros varios están heridos de gravedad y el partido sigue jugándose a estas horas.
Si alguien se tomara la molestia de explicarles a estos chavales que los que les pagan los desplazamientos son los mismos que han dejado en paro a sus padres y a ellos sin educación ni futuro, tendríamos bastante ganado; también sería importante que entendieran lo poco que importan a los dirigentes deportivos que amparan sus fechorías, dado que no tienen inconveniente en que se juegue el partido, por ejemplo, como sí nada hubiera pasado.
Cuando acaben estos tiempos oscuros, será muy necesario sentarse a reflexionar sobre el camino que todos, como sociedad, hemos seguido para que una parte de nuestros jóvenes crean que matar o morir por un equipo de fútbol es heroico.
Si alguien se tomara la molestia de explicarles a estos chavales que los que les pagan los desplazamientos son los mismos que han dejado en paro a sus padres y a ellos sin educación ni futuro, tendríamos bastante ganado; también sería importante que entendieran lo poco que importan a los dirigentes deportivos que amparan sus fechorías, dado que no tienen inconveniente en que se juegue el partido, por ejemplo, como sí nada hubiera pasado.
Cuando acaben estos tiempos oscuros, será muy necesario sentarse a reflexionar sobre el camino que todos, como sociedad, hemos seguido para que una parte de nuestros jóvenes crean que matar o morir por un equipo de fútbol es heroico.
viernes, 17 de octubre de 2014
La mujer y la casa - José Lezama Lima
Hervías la leche
y seguías las aromosas costumbres del café.
Recorrías la casa
con una medida sin desperdicios.
Cada minucia un sacramento,
como una ofrenda al peso de la noche.
Todas tus horas están justificadas
al pasar del comedor a la sala,
donde están los retratos
que gustan de tus comentarios.
Fijas la ley de todos los días
y el ave dominical se entreabre
con los colores del fuego
y las espumas del puchero.
Cuando se rompe un vaso,
es tu risa la que tintinea.
El centro de la casa
vuela como el punto en la línea.
En tus pesadillas
llueve interminablemente
sobre la colección de matas
enanas y el flamboyán subterráneo.
Si te atolondraras,
el firmamento roto
en lanzas de mármol,
se echaría sobre nosotros.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Artur y Mariano, todo por la patria.
Durante casi dos años nos han hecho creer que estaban enfadados el uno con el otro. Irremediablemente. Pero no era verdad: en cuanto ha sido necesario ponerse de acuerdo para las cosas importantes, lo han hecho sin dilación.
La vida se rige por principios simples y naturales, aunque algunos no quieren entenderlo: los de abajo obedecen a los arriba, les entregan sus cuerpos y sus almas a cambio de un cierto nivel de comodidad que estará sujeto al bienestar de los amos; los de arriba han venido al mundo para disfrutar y los de abajo para hacer que esto sea posible; los de arriba no tienen porque dar unas explicaciones que, por otra parte, los de abajo no entenderían. Por eso no es necesario que Artur y Mariano expliquen porque el único acuerdo al que han llegado ha sido el de usar a la policía (los policías son personas que no saben que son de abajo y les hacen el trabajo sucio y desagradable a los arriba) Los de abajo nunca entenderán el pensamiento complejo y sofisticado de los arriba, por eso siempre es necesario decirles lo que han de hacer, aunque no quieran. Lo importante es que la vida no deje de regirse por principios simples y naturales que han permitido a los arriba disfrutar de ella, cosa que nunca podrían hacer los de abajo. No todo el mundo puede apreciar de verdad las cosas buenas, sobre todo si es de abajo.
Los policías que Mariano ha prestado a Artur están convencidos de que van a defender la patria, pero no es verdad, las patrias solo sirven para eso, para que algunos de abajo eviten a los de arriba mancharse las manos.
La vida se rige por principios simples y naturales, aunque algunos no quieren entenderlo: los de abajo obedecen a los arriba, les entregan sus cuerpos y sus almas a cambio de un cierto nivel de comodidad que estará sujeto al bienestar de los amos; los de arriba han venido al mundo para disfrutar y los de abajo para hacer que esto sea posible; los de arriba no tienen porque dar unas explicaciones que, por otra parte, los de abajo no entenderían. Por eso no es necesario que Artur y Mariano expliquen porque el único acuerdo al que han llegado ha sido el de usar a la policía (los policías son personas que no saben que son de abajo y les hacen el trabajo sucio y desagradable a los arriba) Los de abajo nunca entenderán el pensamiento complejo y sofisticado de los arriba, por eso siempre es necesario decirles lo que han de hacer, aunque no quieran. Lo importante es que la vida no deje de regirse por principios simples y naturales que han permitido a los arriba disfrutar de ella, cosa que nunca podrían hacer los de abajo. No todo el mundo puede apreciar de verdad las cosas buenas, sobre todo si es de abajo.
Los policías que Mariano ha prestado a Artur están convencidos de que van a defender la patria, pero no es verdad, las patrias solo sirven para eso, para que algunos de abajo eviten a los de arriba mancharse las manos.
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