domingo, 7 de febrero de 2016

Trigésima Gala de los Premios Goya




Ayer volví a ver la gala de los Goya, la trigésima. Ya sé que cada año digo que es el último y no lo cumplo, pero es por enfermedad, no por vicio. Amo un cine que ignora mis gustos, para el que mis deseos no son órdenes ni nada que se les parezca.

La gala fue espantosa, como siempre, algunos momentos inspirados no compensan la duración exagerada y un presentador que no sirve para esto, por mucho que la taquilla imponga su fuerza - aquí recuerdo la mención de Dani Rovira a Mario Casas, que "merece un Goya por las taquillas que consigue"-.

He visto pocas películas de las galardonadas, entre ellas "Truman", "A cambio de nada" y "Techo y comida", así que estoy de acuerdo con los premios de interpretación y con el Goya a Daniel Guzmán como director novel, por mucho que el premio en sí me parezca una tontería. Añado que a mí me gusta mucho Ricardo Darín, es un actor excelente y, antes de criticarle, recomiendo verlo en un escenario, en el teatro, que es la entraña de los actores, la cuna de su genio o el escaparate de su mediocridad.
Lamento que mi amor Juliette Binoche no ganará el Goya, pero no podía ser, como no podía triunfar una película que no sea española, es la fiesta del enclenque cine español, necesitado de respiración asistida desde hace tiempo. A cambio se consolida una actriz que apunta maneras inmensas: Natalia de Molina, ¡cuánta felicidad nos ha de brindar a los aficionados!

Respecto a los premios técnicos no digo nada, no me interesan en lo más mínimo y lo desconozco todo sobre ellos.

jueves, 4 de febrero de 2016

Spotlight (Thomas McCarthy - 2015)



A principios de 2002, el equipo de investigación del periódico The Boston Globe, llamado Spotlight Team, destapó el encubrimiento por parte de la archidiócesis de Boston,  de centenares de casos pederastia llevados a cabo por sacerdotes católicos. Este horror es el que explica con solvencia la película.

Mezclar un muy buen guion con excelentes actores y un director inspirado, permite un buen thriller político, que constituye, sobre todo, un homenaje al verdadero periodismo, el de valientes que se enfrentan a una de las organizaciones más poderosas del mundo, la Iglesia católica, retratada de manera nada complaciente por McCarthy, director que mantiene bien el pulso narrativo durante las dos horas de duración de la historia.
Varios de mis actores favoritos se llevan los honores: Michael Keaton como jefe del equipo, en línea ascendente después de la magnífica Birdman,  Rachel McAdams, la mejor de la película; Stanley Tucci, uno de los grandes secundarios del cine y la televisión americanos, en el papel del extravagante abogado que mantiene una investigación sobre supuestos abusos cometidos contra unas pocas víctimas, aparentemente pocas. Por último, menciono a Mark Ruffalo, actor incorporado desde hace tiempo a mi galería de estrellas adoradas, que para mí siempre está excelso.
La fotografía, y en general toda la factura técnica, está a la altura de la película.

Muy recomendable para todos los aficionados al cine, mucho más si son anticlericales y/o periodistas. Por contra, es mejor que se abstengan los admiradores de indas y marhuendas: sus ídolos quedan en evidencia.

sábado, 30 de enero de 2016

Relámpago de obsidiana - Jaime Labastida

Siento resorte ser,
siento agonía.
Siento mi cierta humanidad
junto a tus meses.
Y repito tu nombre o yo descolorido.
O yo me simbolizo entre metales.
O yo soy ese cuerpo que te embriaga.

Sucede que hallo apenas
no cosas qué decirte,
sino cómo decirte que te espero,
que de mis piedras eres veta,
quede mi pie junto a tu huella.
Pero cómo decirte es que no encuentro.
Pero cómo decirte así, sin más:
tuércete en mí como bejuco.
Siento dejarte.
Siento que te dejo.
Y al despedirme,
algo de mí se va,
algo de mí se queda
adentro de mis huesos.
Siento tu danza.
Siento tu guerra así con el espacio.
Y desvanezco sueños.
Y piso realidades.
Y trémula tú,
tremolo vientos aurorales.
¡Ve mi relámpago fijo de obsidiana:
he de venir a hincarlo hasta tu suelo!

martes, 26 de enero de 2016

Youth (Paolo Sorrentino - 2015)




No tengo muchas oportunidades para ir al cine a una buena hora, una buena sala y con una buena compañía, así que ayer estaba realmente feliz. Todo apuntaba a dos horas inolvidables con Sorrentino hasta que empezó la película.
Youth es pedante, deslavazada, demasiado larga y realizada pensando en el elogio de la crítica francesa, tan proclive a encumbrar cineastas "diferentes" en "su" festival, Cannes, del que Sorrentino es asiduo. El italiano está muy lejos de La grande bellezza o su excelente Il divo, que apuntaban a un "risorgimento", si se me permite decirlo, del cine italiano, inmerso en una larguísima crisis creativa desde finales de los sesenta. La obra tiene algunos momentos brillantes, propios del gran director que en algún momento ha demostrado ser Sorrentino, y una historia llena de personajes irrelevantes, desde el actor en crisis a la miss o la propia hija de uno de los protagonistas. No es la primera vez que un gran director comete el error de pensar que un guion plagado de escenas referidas al paso del tiempo, la vejez, la juventud o el sexo y la muerte da como resultado una obra maestra. Craso error que pagamos los de siempre.
Quedo a la espera de una nueva ocasión para ver una película a la altura de las mejores o, en otro caso, el anuncio de una retirada temporal del director. Para meditar.

miércoles, 13 de enero de 2016

Poesía - Jorge Arbenz

Era hermosa
la mujer con dos hijos
la conoció a través
de unos amigos aunque eso
no tiene importancia

Se querían regularmente
Casi todos los días A veces
menos o nada

Cantaban villancicos que a él
le parecían alegres como todo en
esa familia sin obligaciones 

Les gustaban las luces 
de los comercios 
de las calles o 
comprar regalos Sonreír
a los vecinos 

Un día      Javier

el pequeño

le llamó Papá y no volvió a verlos
nunca más 
Se acabaron las canciones
los paseos los juegos de
mesa para calmar las tardes
la doble vida que
le sostenía con la firmeza
propia de las mentiras