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domingo, 3 de febrero de 2019

33 Gala de los premios Goya

La gala de los premios Goya 2019 ha sido la mejor de los últimos años, algo que ya predispone a la benevolencia con el reparto de premios, aunque este año la benevolencia no es necesaria: los premios importantes se los han llevado quienes se los tenían que llevar: el inmenso Antonio de la Torre de "El Reino" y Susi Sánchez por "La enfermedad del domingo", con un trabajo soberbio. Por cierto, atención a Greta Fernández, hija de Eduard e inminente estrella. Al tiempo.
Aunque, como era de esperar, el Goya a la mejor película no se lo ha llevado la mejor película, sino una bienintencionada y tierna oda al cine de Capra, en perfecta coordinación con el éxito en taquilla. "Campeones" es agradable a la vista, lacrimógena sin excesos y útil para hacer entender que algunas personas no dejan de serlo por tener sus capacidades organizadas de acuerdo a criterios distintos a los habituales. Fesser toca bien las cuerdas sensibles del espectador y el espectador lo agradece.
El premio a la mejor actriz revelación para Eva Llorach es justicia a borbotones, la actriz murciana se come a la insulsa Najwa Nimri, algo fácil, y a Natalia de Molina, algo difícil, muy difícil.

La gala fue, por primera vez en años, la Gala. Después de muchos bochornos, Andreu Buenafuente y Silvia Abril demostraron que se pueden hacer cosas dignas y entretenidas, sin necesidad de insultar la inteligencia de los que queremos ver al cine español en lo más alto siempre, siempre, siempre. Y tampoco es necesario abusar de nuestra paciencia, de verdad.
Bien la Gala, bien los premios, muy bien la gente que no tuvo miedo a expresar compromiso político y social en voz alta.

¡Hasta el año que viene!

sábado, 27 de agosto de 2016

Pedicura en blanco y negro.



La edad dorada de Hollywood: Joan Bennett y Edward G Robinson en una de las escenas fetichistas más fascinantes de la historia del cine. "Scarlet Streeet", 1945.

lunes, 15 de agosto de 2016

La película sobre Nietzsche.

Mis recuerdos de Friedrich Nietzsche se remontan a una película sobre su vida que vi a los quince años, más o menos, cursando primero o segundo de BUP: me pareció insoportable.
No sería hasta la lectura guiada de "Así habló Zaratustra" y, un poco antes, de "La gaya ciencia", que empecé a interesarme por el filósofo alemán. A interesarme como me intereso yo por casi todas las cosas, por un período breve de tiempo.

El caso es hace pocos días tuve la oportunidad de ver de nuevo la película, de la que no recordaba título ni actores, y resulta que está dirigida por Liliana Cavani, figura completamente sobrevalorada, aunque icónica, del cine europeo de finales del siglo pasado. La película, titulada "Más allá del bien y del mal", volvió a parecerme insoportable, pero me acordé de aquellos tiempos nefastos en los que uno tenía que tragar con peñazos infumables, si quería tener alguna credibilidad como persona de izquierdas y comprometida.

Todo esto venía a cuento porque el protagonista de la película era nada más y nada menos que Erland Josephson, uno de los más grandes actores y hombres de teatro europeos, amigo y colaborador de Ingmar Bergman, al que sucedió, si no recuerdo mal, en la dirección del Dramaten de Estocolmo.
Josephson protagonizó la última película de Bergman, "Saraband", que volvía sobre los personajes de la serie "Escenas de un matrimonio", pero varias décadas después.
La película, una reflexión implacable sobre la decadencia y la muerte, cerraba con broche de oro la carrera del Bergman que, como yo, detestaba a Nietzsche.

Hasta aquí mi cosa mental del día, a la que ya no me atrevo a llamar reflexión marxista.

domingo, 6 de marzo de 2016

Carol (Todd Haynes - 2015)

Pocas veces se sorprende uno tanto y de manera tan agradable en una sala de cine,  como cuando advierte que su creencia sobre la muerte del gran cine clásico es errónea. Absolutamente.

Carol es una película de los años cincuenta traída a nuestros días: la época en la que transcurre, su estética, su estructura, su atmósfera y, sobre todo, sus dos inmensas protagonistas. Cate Blanchett y Rooney Mara, se alzan hasta revivir la magia de la edad dorada del cine de la mano de un director que conoce su oficio a la perfección, y dirige a sus actrices con el pulso exquisito de los maestros: Cukor, Mankiewicz, Hawks o Sirk.
Haynes no dirige una gran película, dirige una obra maestra, un ejercicio impecable de narrativa, elegante, preciso, delicado, en el que todo y todos obedecen a un único propósito: la consecución de la belleza.
La historia de amor entre dos mujeres, basada en una novela de Patricia Highsmith, se desarrolla sin mojigatería ni excesos innecesarios, en gran parte debido al trabajo de dos actrices soberbias que bordan y matizan sus papeles; tanto el de joven dependienta Therese -Mara - como la madura y rica Carol -Blanchett-. Las protagonistas se desean, mucho, mantienen relaciones, muchas y, para alivio de todos y todas, no acaban fatal.

Recomiendo esta maravilla con todo el entusiasmo. Todo en ella merece la pena, desde la dirección a la música o la fotografía pasando por cualquiera de las cosas imprescindibles para dotar de trascendencia cultural a una película.
Vayan a verla, es casi un ruego de cinéfilo vuelto a la vida.




domingo, 7 de febrero de 2016

Trigésima Gala de los Premios Goya




Ayer volví a ver la gala de los Goya, la trigésima. Ya sé que cada año digo que es el último y no lo cumplo, pero es por enfermedad, no por vicio. Amo un cine que ignora mis gustos, para el que mis deseos no son órdenes ni nada que se les parezca.

La gala fue espantosa, como siempre, algunos momentos inspirados no compensan la duración exagerada y un presentador que no sirve para esto, por mucho que la taquilla imponga su fuerza - aquí recuerdo la mención de Dani Rovira a Mario Casas, que "merece un Goya por las taquillas que consigue"-.

He visto pocas películas de las galardonadas, entre ellas "Truman", "A cambio de nada" y "Techo y comida", así que estoy de acuerdo con los premios de interpretación y con el Goya a Daniel Guzmán como director novel, por mucho que el premio en sí me parezca una tontería. Añado que a mí me gusta mucho Ricardo Darín, es un actor excelente y, antes de criticarle, recomiendo verlo en un escenario, en el teatro, que es la entraña de los actores, la cuna de su genio o el escaparate de su mediocridad.
Lamento que mi amor Juliette Binoche no ganará el Goya, pero no podía ser, como no podía triunfar una película que no sea española, es la fiesta del enclenque cine español, necesitado de respiración asistida desde hace tiempo. A cambio se consolida una actriz que apunta maneras inmensas: Natalia de Molina, ¡cuánta felicidad nos ha de brindar a los aficionados!

Respecto a los premios técnicos no digo nada, no me interesan en lo más mínimo y lo desconozco todo sobre ellos.

jueves, 4 de febrero de 2016

Spotlight (Thomas McCarthy - 2015)



A principios de 2002, el equipo de investigación del periódico The Boston Globe, llamado Spotlight Team, destapó el encubrimiento por parte de la archidiócesis de Boston,  de centenares de casos pederastia llevados a cabo por sacerdotes católicos. Este horror es el que explica con solvencia la película.

Mezclar un muy buen guion con excelentes actores y un director inspirado, permite un buen thriller político, que constituye, sobre todo, un homenaje al verdadero periodismo, el de valientes que se enfrentan a una de las organizaciones más poderosas del mundo, la Iglesia católica, retratada de manera nada complaciente por McCarthy, director que mantiene bien el pulso narrativo durante las dos horas de duración de la historia.
Varios de mis actores favoritos se llevan los honores: Michael Keaton como jefe del equipo, en línea ascendente después de la magnífica Birdman,  Rachel McAdams, la mejor de la película; Stanley Tucci, uno de los grandes secundarios del cine y la televisión americanos, en el papel del extravagante abogado que mantiene una investigación sobre supuestos abusos cometidos contra unas pocas víctimas, aparentemente pocas. Por último, menciono a Mark Ruffalo, actor incorporado desde hace tiempo a mi galería de estrellas adoradas, que para mí siempre está excelso.
La fotografía, y en general toda la factura técnica, está a la altura de la película.

Muy recomendable para todos los aficionados al cine, mucho más si son anticlericales y/o periodistas. Por contra, es mejor que se abstengan los admiradores de indas y marhuendas: sus ídolos quedan en evidencia.

martes, 26 de enero de 2016

Youth (Paolo Sorrentino - 2015)




No tengo muchas oportunidades para ir al cine a una buena hora, una buena sala y con una buena compañía, así que ayer estaba realmente feliz. Todo apuntaba a dos horas inolvidables con Sorrentino hasta que empezó la película.
Youth es pedante, deslavazada, demasiado larga y realizada pensando en el elogio de la crítica francesa, tan proclive a encumbrar cineastas "diferentes" en "su" festival, Cannes, del que Sorrentino es asiduo. El italiano está muy lejos de La grande bellezza o su excelente Il divo, que apuntaban a un "risorgimento", si se me permite decirlo, del cine italiano, inmerso en una larguísima crisis creativa desde finales de los sesenta. La obra tiene algunos momentos brillantes, propios del gran director que en algún momento ha demostrado ser Sorrentino, y una historia llena de personajes irrelevantes, desde el actor en crisis a la miss o la propia hija de uno de los protagonistas. No es la primera vez que un gran director comete el error de pensar que un guion plagado de escenas referidas al paso del tiempo, la vejez, la juventud o el sexo y la muerte da como resultado una obra maestra. Craso error que pagamos los de siempre.
Quedo a la espera de una nueva ocasión para ver una película a la altura de las mejores o, en otro caso, el anuncio de una retirada temporal del director. Para meditar.

domingo, 12 de abril de 2015

domingo, 8 de febrero de 2015

Goya 2015





La XXIX gala de los Premios Goya tuvo el inicio más prometedor de los últimos años, al menos de los últimos años que yo recuerdo, un grupo de actores cantando "Resistiré" con toda la intención y un Dani Rovira aparentemente inspirado, prometían cosas mejores que las infligidas habitualmente a ese público -nosotros- al que tanto ama la gente del cine, a tenor de sus propias y reiteradas palabras.Todo fue flor de un día o, mejor dicho, de la primera media hora. A partir de ahí el tedio se apoderó progresivamente de la ceremonia hasta llegar al discurso insoportable del presidente de la Academia, auténtica puerta del infierno para los espectadores. El tono gris de cada año se coronó con la absurda aparición de  Alex O'Dogherty, un excelente actor y cantante abocado al ridículo por el peor de sus enemigos que, sin duda, escribió el guion de la ceremonia.
El momento memorable fue para Pedro Almódovar, en condiciones personales y económicas de decirle casi cualquier cosa que le parezca a casi cualquiera; desgraciadamente, no es el caso de la amplia mayoría de los trabajadores de la cultura en este país.

Los premios se repartieron con los criterios habituales de la casa, entre ellos el de la rentabilidad, solo así se entienden los premios a Karra Elejalde haciendo de sí mismo en "Ocho apellidos vascos" o a Dani Rovira por demostrar que un excelente monologuista no tiene porque ser un buen actor, ni siquiera tiene porque ser actor, en la misma película. Dejar de lado a Eduard Fernández, o al maestro Sacristán, es un pecado de los graves. Sobre Carmen Machi no me pronuncio, simplemente no me parece la mejor actriz del mundo.
En cambio, los premios de inercia, como el Goya para Nerea Barros pasando por encima de Natalia Tena y, sobre todo, de la espléndida Ingrid García de "Hermosa juventud", se hacen más llevaderos. "La isla mínima" es una de las grandes películas del cine español; Javi Gutiérrez se hizo con el premio con toda justicia, la misma con la que hubiera podido ir a parar a su compañero Raúl Arévalo sin que nadie protestara lo más mínimo. Contra lo que algunos dicen, no creo que la cosecha de ayer fuera para compensar a Alberto Rodríguez por el fiasco de "Grupo 7", puesto que la misma justicia que ha asistido el triunfo de este año, sirvió para corregir el absurdo de diez candidaturas, en 2013, para una película lastrada por muchas cosas, entre ellas alguno de sus actores protagonistas.
Admitida la calidad de "La isla...", quiero recordar a dos excelentes películas que, como todas las que plantean una estética y una narrativa diferentes a los muy conservadores gustos de la academia, han pasado casi desapercibidas: la muy apreciable "10000 km" y la exquisita "Magical Girl", joyas que recomiendo sinceramente.

En cuanto a la ceremonia: se hace necesaria, de nuevo, la reflexión de querer entenderla como una fiesta del cine, con el claro de objetivo de promocionarlo, o como un homenaje de la gente del gremio a sí misma, porque sobraban, al menos, una docena de premios que, con todos los respetos, no le importaban una mierda a nadie más que a las familias de los agraciados.
Nos queda, por último, esperar la próxima ceremonia, con ganas de ver despegar por fin al cine español que, contra lo sostenido por Antonio Banderas en su discurso de agradecimiento del Goya honorífico, merece mejor trato y más recursos, como toda la maltrecha cultura de este país.

jueves, 5 de febrero de 2015

Susan Hayward en 1949.



En 1949 protagonizaría dos de sus grandes películas: "Tulsa" y "My Foolish Heart"

lunes, 25 de agosto de 2014

Body Heat (Lawrence Kasdan -1981)





En 1981 se produjo el feliz debut en el cine de Kathleen Turner, una actriz y modelo desconocida que recogió, por muy poco tiempo, la herencia de las divas del cine clásico americano. Su Matty Walker ha pasado a la historia del séptimo arte como una de sus grandes "femme fatale"; de la misma manera que el necio abogado Ned Racine, soberbio William Hurt, es uno de los grandes perdedores del género. Una película absolutamente inolvidable, una de las últimas obras maestras del cine negro.

lunes, 3 de febrero de 2014

jueves, 9 de mayo de 2013

martes, 2 de abril de 2013

Jess

Mis queridos amigos, hoy volveré a quedar mal - y van...-: A mí el cine del señor Jesús Franco me parecía una gran mierda. Cierto es que he visto muy pocas de sus millones de películas; cierto es que el tío tenía conocimientos enciclopédicos de cine; pero el talento como director le fue negado por los dioses, tajantemente.
Su insólita fama la atizaba esta modernidad pajillera que nos cubre como la caspa y que, a falta de pan, hemos venido en llamar intelectualidad de vanguardia ( o cosas peores)

lunes, 18 de febrero de 2013

Los Goya

Ayer se celebró la vigésimo séptima gala de entrega de los premios Goya que, siguiendo la tradición de los últimos diez años, más o menos, se constituyó en plataforma reivindicativa del llamado mundo del cine.
Dependiendo de la situación del país, la gente del espectáculo modula el tono de las proclamas. La de ayer no fue especialmente dura en la crítica al gobierno, sobre todo si tenemos en cuenta la que está cayendo en el país. Debo decir, además, que la actitud del ministro del ramo, José Ignacio Wert, fue impecable. Supongo que haber pactado según qué intervenciones - y su cercana salida del gobierno- lo hicieron posible.

Sobre la gala como espectáculo no se puede añadir nada que no se haya dicho ya: fue un tostón de solemnidad, pese a que el notable monólogo inicial de la presentadora, Eva H, daba esperanzas de lo contrario.
No quiero enzarzarme en disputas sobre los premiados, para gustos hay colores, pero las dos grandes triunfadoras de la noche, "Blancanieves" y "Lo imposible", no pasarán ni por equivocación a la historia del cine.
Pese a mi decepción con el palmarés, destaco el premio al camarada Sacristán; don José Sacristán, para los que veneramos el oficio de actor.
Él es el último de esa estirpe de cómicos, que logró hacer brillar la escena española en tiempos oscuros: don José María Rodero, doña Aurora Bautista, don José Bódalo, don José Luis López Vázquez, doña María Carrillo, don Manuel Alexandre, doña Gracia Morales, doña Matilde Muñoz Sampedro, don Luis Ciges, doña Lucía Soto, doña Elvira Quintillá, doña Amelia de la Torre, don José María Caffarel...

Un último apunte como cierre: Cualquiera tiene derecho a manifestar su opinión o ideología con libertad, sea cual sea su situación económica o su procedencia social. Esto incluye, naturalmente, a Javier Bardem

domingo, 27 de enero de 2013

miércoles, 2 de enero de 2013

Va de cine

La devoción por el cine es una de las más desagradecidas que existen. No pocas veces, los que la padecemos, debemos sufrir a muchos supuestos directores con ínfulas, hasta vivir un solo instante de emoción ante una pantalla grande.

A lo largo de las últimas semanas he tenido la oportunidad de ir al cine en varias ocasiones, en la primera me topé con una de las más grandes estupideces que he contemplado: la española Fin es uno de esos insultos que periódicamente reciben los que de verdad pretenden hacer cine y, también, los que aspiramos a ver cine de verdad, aunque sea muy muy periódicamente. Es tan mala que ni siquiera la inmensa Maribel Verdú logra salvar su papel. Espero que, al menos, haya servido para condenar eternamente a su director, Jorge Torregrosa, al infierno de los ineptos. Para acabar de arreglar la sesión, tuve la suerte de soportar los ronquidos de Álex Gorina, un conocido crítico que dirigió, hace algunos años, el festival de Sitges. Un verdadero profesional; imagino que la reseña la tendría escrita y a buen recaudo en su casa.
Unos días después me escocieron los ojos con otro engendro, El Bosc, absurda mezcla de ciencia ficción de serie B y el muy español subgénero de la "guerra civil". Cabe lamentar especialmente que se maltrate a dos grandes: María Molins y Alex Brendemühl. El merecido prestigio de una y otro quedará, no obstante, a salvo. No tengo duda alguna al respecto.

Visto el desolador panorama, me sumergí en el último cine francés llegado a Barcelona. Debo decir que Francia, una de mis patrias sentimentales, no me decepcionó. En primer lugar una sensible y hermosa, aunque irregular, historia de amor entre una entrenadora de orcas y un boxeador fracasado, De óxido y hueso, de Jacques Audiard, que me permitió gozar con Marion Cotillard, continuación natural de esa especie singular que son las divas del cine francés: tan bellas y desbordantes de talento en el plató, como insoportables fuera de él. No obstante, no está al altura de otras películas suyas, como Un profeta y, sobre todo, de la película con uno de los títulos originales más hermosos de la historia del cine: De battre mon coeur s'est arrêté que, para que se hagan una idea, es tan buena que incluso Carlos Boyero la elogia.

Para el final he dejado, deliberadamente, una película con lagunas y algunos momentos abiertamente estúpidos, que me ha fascinado: Holy motors, de Leos Carax - el niño rarito y mimado del cine francés desde hace casi treinta años-.
Con la inestimable ayuda de su "alter ego" en la pantalla, Denis Lavant, excelente actor, músico y bailarín, Carax nos sitúa ante una extrañísima sucesión de episodios en los que el señor Oscar, protagonista interpretado por Lavant, "interpreta" a su vez a distintos personajes, sin que se sepa exactamente el porqué. Carax logra algunos momentos de una fuerza visual insuperable. El episodio inicial,  cuando Oscar despierta en lo que parece la habitación de un hotel y accede, seguido de su perro y a través de una pared, a una sala de cine abarrotada de espectadores con la mirada ausente. Otro momento sobresaliente es el de los músicos tocando mientras siguen a Oscar en el interior de una iglesia.
A destacar la participación de Eva Mendes y Kylie Minogue, con desigual fortuna. Mendes interpreta a una modelo en el episodio más largo - y divertido-, mientras que Minogue hace de si misma ( y con eso está todo dicho)





Como conclusión me atrevería a decir que en Francia siguen respetando todo lo relacionado con la cultura, aunque solo sea para tocarle las gónadas al resto del mundo; y en España tenemos a José Ignacio Wert como ministro del ramo.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Austerlitz ( Abel Gance - 1960)

Tal día como hoy de hace 207 años, Napoleón alcanzaba la mayor de sus victorias en Austerlitz, con la que compensaba el desastre de Trafalgar y celebraba el primer aniversario de su ascensión al trono imperial.
He encontrado esta versión en italiano de "Austerlitz", del gran Abel Gance, que no tiene la altura de su " Napoleón", pero no deja de verse la mano de un genio en alguna escena. 


martes, 21 de agosto de 2012

Room ( Fernando Franco - 2011)



He visto este cortometraje en Twitter y os lo dejo aquí.

lunes, 23 de abril de 2012

Les Diaboliques ( Henri-Georges Clouzot - 1955)



Aquí dejo, mientras sea posible contemplarla, una de las joyas del "polar".